El día más duro en años, el día presagiaba tiempo inestable pero pensábamos que, cómo la semana pasada, nos respetaría.
¡Qué equivocado estaba! La verdad es que nos pilló confiados ya que la primera hora y media no había ni viento ni lluvia (ni sol). Hasta Viana fuimos por Moreda para evitar tráfico y desde allí nos dirigimos hacia Torres en el rompepiernas que supone el recorrido con tanta cuesta (con la cuesta de Mataburros incluida).
Dirección a Los Arcos por la larga recta empezabamos a presagiar que cambiaría el tiempo por las gotitas que nos caían, pero nosotros valiente (o chiflados) seguimos adelante.
Empezamos a bajar hacia Lazagurria por la carretera paralela a la nueva autovía que sube a Pamplona; empezó a caer agua a calderos, hasta que llegamos al pueblo y nos resguardamos, momento en el que paró.
¡Qué curioso! Nada más arrancar, empezó a caer de nuevo y no paró durante 30 km hasta Logroño. Los coches que nos cruzábamos pensarían que estábamos locos (con razón), las ruedas escupían agua como un afilador chispas.
Para rematar a cuatro kilómetros de casa pincho, menos mal que era al lado de una gasolinera. Perdimos un par de kilos de peso por el esfuerzo pero llegamos a casa con dos litros de agua encima.
Vamos 73 km. de pura diversión.