de
FRANCYRANO
el mar 12 jun 2007 00:24 CEST
Como he indicado ya en el apartado ¡Vaya mote! al principio algunos apodos hacían las veces de apellido, más bien eran un distintivo para poder diferencias nombres iguales y que luego a la hora de registrar los notarios, los párrocos en libros eclesiasticos, etc por comodidad terminaban por omitir el artículo y quedaba establecido como el futuro distintivo-apellido.
Las distinciones podían hacerse según la procedencia del personaje, así nos encontramos con que estaban "Juan el del Puente", "Manuel el del Río", "Luis el del Prado", "Antonio el de Zaragoza" (Juan Puente, Manuel Río, Luis Prado, Antonio Zaragoza)...
También por la profesión ejercida que entonces se heredaba y adquiría dicho apodo el hijo: "Jesús el Zapatero", "Rodrigo el Herrero" ( Jesús Zapatero, Rodrigo Herrero)...
Por los motes o apodos: "José del Rey", "Ángel de casa del Conde" (servían en casa del Rey, del Conde...), "César el Rubio", "Roberto el Calvo", "Luis el Alegre".
Por parentesco o estado civil: Sobrino, Casado, Nieto...
Los llamados patronímicos (derivados del nombre del padre): Martínez (hijo de Martín), Rodríguez (Rodrigo), Núñez (Nuño), Pérez (Pero-Pedro), Hernández (Hernando)...
En algún libro parroquial he encontrado que a veces los apellidos los ha determinado el propio destino, así hace siglos con las guerras y las pestes muchas madres pensaban que sus hijos estarían mejor atendidos si eran "entregados" a los curas y de esta manera los abandonaban a las puertas de las iglesias y el sacerdote al encontrarlos lo primero que hacía era bautizarlos, generalmente les ponía el nombre del santo de ese día e indicaba la población y en los libros aparecía, p.ej.: Pedro de Tarazona.
Como veis son múltiples los orígenes, y más que me olvido.
Ahora es momento para fijaros en vuestro apellido e intentar ver de dónde puede provenir.